Aunque se trata de una pieza pensada para durar de forma infinita hay veces que puede dar lugar a averías. Estos son algunos de los síntomas que nos pueden indicar que está dañada:
– Humo blanco.
– Bajo rendimiento del motor.
– Nivel de refrigerante bajo.
– Exceso de temperatura del motor.
– Rotura de algún manguito.
– Aparición de aceite en el circuito del líquido refrigerante.