Cada fabricante en función del motor, uso y durabilidad, establecen un número máximo de kilómetros a los que recomienda el cambio de la correa de la distribución para un óptimo funcionamiento y evitar averías muy graves. Algunos de los síntomas que indican que debemos pasar por el taller son:
– Motor muy ruidoso.
– Temblores a ralentí.
– Pérdida de potencia.
– Presencia de grietas en la correa.