El primer paso que llevamos a cabo es un lijazo de los faros, eliminando impurezas y arañazos además de dejar la zona preparada para los pasos posteriores.
Seguidamente, procedemos a un lijado fino con el que dejamos la superficie lisa y transparente, preparado para el último paso de pulido y lacado final, con el que logramos recuperar el brillo y transparencia de serie del vehículo.